El proyecto de Futur Espanyol parte de la premisa de un nuevo concepto de club que engloba e incluye a todos aquellos socios, aficionados y simpatizantes que sientan y se quieran sentir parte activa del Espanyol.

Lo que hoy entendemos por club dejaría de ser algo cerrado a su Consejo de Administración y accionistas. La propuesta que realiza Futur Espanyol pasa por extender la pertenencia y participación activa en el nuevo concepto de club a todos aquellos que estén dispuestos y tengan capacidad de aportar al club. Unos, a través de ideas, propuestas, proyectos, etc.; otros, desde una función de embajadores de marca y relatores de una historia que escribimos entre todos. Tiempo y talento.

Este nuevo concepto de club reconoce como activo no sólo a los legítimos y necesarios accionistas de la entidad, sino a todo aquel espanyolista: socio, aficionado o simpatizante dispuesto a sumar a un gran proyecto colectivo llamado RCD Espanyol.

Un concepto integrador de club que recupera el papel central del aficionado caminando contra la corriente actual (en SAD y CF) de relegarlo a una última esfera. El Espanyol mandaría así un potente mensaje diferenciador, volviendo sobre sus pasos y extendiendo el modelo de participación en el club a su propia estructura y gestión.

El proyecto que plantea FE, pasa por poner al servicio del Espanyol todo el talento que hoy aglutina a su alrededor, canalizándolo para que revierta en positivo para la entidad. Un concepto de inteligencia colectiva al servicio del Espanyol que le permita competir con aquellos que hoy disponen de más recursos económicos, pero que no podrán superarnos en talento, compromiso, creatividad o capacidad de innovación. Un modelo seductor, no sólo para los pericos convencidos, sino para aquellos que se alejan desencantados y para los muchos que no se han acercado por percibir del Espanyol un “más de lo mismo”.

Un Espanyol en el que todos los que formamos parte de él antepongamos el colectivo a los intereses individuales o de parte. Conviviendo en clave de suma para contrarrestar las carencias económicas o cuantitativas que puedan existir frente a otros clubes. Un ejemplo realmente contracorriente que dota de significado, en la propia forma de plantearlo, el tantas veces escuchado “somos diferentes”.

Este modelo nace de la generosidad de un grupo de aficionados sin más interés que ofrecer lo mejor de sí mismos al club, para hacer del Espanyol un proyecto colectivo que dé cabida a todo aquel que quiera participar de él. Su éxito requiere de la visión y generosidad de todos los agentes (sociales, directivos, accionistas, etc.) implicados y facultados para hacerlo posible.